KARLA GUINEA

Cosecha espiritual

La agricultura fue el tema de la tarea de mi hija hace unos días. Recordé entonces mis clases de herbolaria de hace unos años y esto se relaciona perfecto con lo que quiero compartirles en esta ocasión.
 
Aun cuando la historia nos dice que la agricultura, como tal, comenzó en el período neolítico, hemos sido agricultores espirituales desde los inicios; pero para explicarles esto primero vamos a revisar cómo se da la agricultura en nuestro mundo físico, así como la importancia de los ciclos lunares, el agua y otros factores.
 
Para empezar, hablar de herbolaria es hablar de agricultura. Esta, como la conocemos, comienza con varios procesos. El primero y más importante, creo yo, es observar la Luna, la cual sabemos tiene gran influencia directa con todo lo que son los fluidos como ríos, lagos, mares y en el ser humano también, pero de ello hablaremos más adelante.
 
Su influencia se da dependiendo de cuál sea el ciclo en el que se encuentre: ya sea Luna Llena, Nueva, Menguante o Creciente; y este comportamiento hace una sinergia entre la Luna y el planeta Tierra. Así que debemos observar muy bien el ciclo lunar para poder comprender su influencia y tener una buena cosecha.
 
Las invito a imaginarnos el proceso paso por paso: iniciamos preparando la tierra, escogemos las semillas y comenzamos a sembrar. Luego viene el período de riego, en donde el agua tiene un papel indispensable, porque es entonces cuando nuestras semillas comienzan el proceso de crecimiento.
 
Durante el proceso de crecimiento podemos encontrarnos con algunas plagas, así que debemos tener mucho cuidado de estar revisando y fertilizando nuestra tierra. En caso de alguna plaga usamos líquidos, orgánicos o químicos para eliminarlos, puesto que pueden destruir por completo nuestra siembra.
 
Con el paso de los días, a veces meses, comenzamos a ver aquello que sembramos, hasta que llega el momento de la cosecha, cuando recogemos todo lo que hemos sembrado. Esto se podría decir que es el proceso final; pero, aun así, debemos limpiar la tierra para nuevamente sembrar.
 
En todo este proceso puede pasar hasta un año completo, dependiendo de lo que se siembre.
 
Ahora, ya que hemos recordado este proceso vamos a relacionarlo con nosotros, los seres humanos. Como agricultores espirituales también llevamos un proceso muy similar, todo comienza con nuestros deseos, los cuales seleccionamos y elegimos rigurosamente, por ejemplo: en nuestro cumpleaños cuando soplamos la velita o en Año Nuevo con las uvas, que son fechas importantes para nosotros. Si también buscamos dentro del mundo esotérico o espiritual, podemos encontrar muchos rituales o ceremonias que se realizan con la energía de la Luna, igualmente momentos mágicos en donde se abren ventanas cósmicas para trabajar, limpiar o manifestar algo. Los que somos kabalistas tenemos también otras fechas importantes en las cuales se nos da la oportunidad de realizar este tipo de trabajo.
 
Conforme se va dando el desarrollo de la semilla de nuestros deseos debemos poner mucha atención, porque es aquí en donde podemos alterar el curso de la manifestación de aquello que hemos pedido. Nuestras acciones, palabras, pensamientos, sentimientos y emociones son la clave para el resultado que obtendremos al final de la cosecha. Digamos que esto es con lo que regamos y nutrimos nuestros deseos.
 
Cabe mencionar que las emociones están intrínsecamente relacionadas tanto con el agua como con la Luna. Y además que la mujer tiene, lo que se llama, su “luna” cada 28 días; además en algunas regiones y culturas, la mujer es la encargada de rezarle al agua y pedirle a la Madre Tierra nos nutra, proteja y alimente. Hasta aquí podemos observar la gran influencia que este astro tiene sobre nosotros y todo lo que nos rodea.
 
Por otro lado, las plagas son nuestros obstáculos o los bloqueos que no permiten la manifestación y ¿quién es el protagonista en esto? ¡El ego! El ego representa las plagas o insectos que lo único que buscan es destruir todo y no permitirnos alegría, gozo, amor, éxito.
 
Cuando tenemos un campo en donde hemos plantado, por ejemplo maíz, podemos usar fertilizantes para nutrir la tierra y/o plaguicidas contra las plagas. Y ¿cuál es este antídoto para contrarrestar la plaga llamada ego?… ¡Nuestra conexión con la Luz! Cada vez que sintamos un bloqueo, algo negativo, un obstáculo, tristeza, depresión es cuando debemos fortalecernos con la energía Divina. No perdamos de vista cómo estamos actuando, qué decimos, pensamos, o sentimos; porque esto es lo que puede hacer crecer o destruir todo lo que hemos anhelado.
 
Hay algo que no les he platicado anteriormente, y es el lado positivo del ego. Y me gustaría mencionarlo aunque brevemente aquí. El papel del ego, lo hemos explicado siempre de manera negativa, pero muy en el fondo este tiene un rol muy significativo, aun cuando no nos guste, y es que nos incita a tomar decisiones y a tener acciones diferentes.
 
Pero, regresando al proceso de nuestro trabajo de “sembradores” y “recolectores”, para poder nutrir nuestra siembra espiritual debemos entrar en el período de nutrirnos espiritualmente y esta cuando compartimos, damos sin recibir nada a cambio, nos preocupamos por y ayudamos a los demás. ¿Qué pasaría si percibiéramos todas las repercusiones de nuestras acciones antes? ¿Si pudiéramos ver la cosecha antes de colocar la semilla? Estoy segura que si esto se pudiera, todos nosotros actuaríamos de manera muy distinta, haríamos las cosas desde el corazón, sin ego, sin envidia, sin enojo, sin rencor.
 
El ser buenos agricultores espirituales es conocer cuando es tiempo de sembrar, tiempo de nutrir, tiempo de cosechar y tiempo para descansar. Y recuerden lo que siembras, será lo que cosecharás.
 
Hemos visto cómo la ciencia ha logrado modificar los genes en las semillas dentro de la agricultura y esto nos da la pauta de que efectivamente es posible también modificar el gen que hemos plantado en nuestros deseos. Me refiero a esas acciones, pensamientos, sentimientos y emociones del pasado. Todo aquello de lo cual nos arrepentimos y que con el tiempo y con conciencia ya queremos modificar y cambiar para evolucionar. Las ventanas cósmicas, que les decía anteriormente, son momentos, a veces únicamente instantes o días especiales en donde la energía cósmica nos da la oportunidad de rectificar, modificar y cambiar el comportamiento de ese gen que nosotros mismos colocamos. Ese gen espiritual que existe en cada uno de nosotros, para que entonces lo que cosechemos esté completamente conectado a la Luz del Creador.
 
 
Agradecimiento:
Agradezco infinitamente al Creador por haber puesto en mi camino a un gran ser humano, un espejo, mi Maestro Héctor Macedo, el cual compartió conmigo todo su conocimiento; y dedico este vídeo, desde mi corazón, a este hermano de Luz que dejó en mí mucho aprendizaje tanto en el mundo físico como en el mundo espiritual. Gracias
kguinea
kguinea

Karla Guinea es guía de conciencia y transformación. Acompaña a personas que sienten que están viviendo un despertar y necesitan entender qué hay detrás de lo que les pasa: los patrones que se repiten, las emociones que insisten, las señales que no saben leer.

Su trabajo parte de una idea simple y poderosa: nada de lo que vives es casualidad. A través de la Kabbalah, el lenguaje simbólico, los números y el lenguaje del cuerpo, ayuda a descifrar el sentido profundo de cada experiencia y a convertir el caos en claridad, el sufrimiento en conciencia y la confusión en propósito.

No ofrece respuestas prefabricadas ni espiritualidad de adorno. Ofrece comprensión real, aterrizada y humana, para que cada quien aprenda a leer el lenguaje de su propia vida.

Artículos: 142

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *